Pozo Nevera Rural del Siglo XVII

Pozo Nevera Rural del Siglo XVII

10 agosto, 2020

El pozo de nieve o nevera de Torre del Compte

 Los restos de los antiguos pozos de nieve o neveras empleados para almacenar la nieve en el Bajo Aragón, constituyen un silencioso reflejo del período de mayor auge que alcanzó el consumo de la nieve en los siglos XVII y XVIII y buena parte del XIX, cuando se convirtió en un producto asequible a toda la población. Ello coincidió con la “pequeña edad del hielo” que se produjo entre 1550 y 1850, con un clima más lluvioso y frío, lo que generó un descenso de la cota de nieve y un incremento de las nevadas anuales 

El consumo de nieve tenía dos funciones: terapéutica (antipirético, analgésico, antihemorrágico, antiinflamatorio) y gastronómica (preparar refrescos y helados, y conservar alimentos). El desarrollo del hielo artificial marcará, a partir de mediados del siglo XIX, el declive de la explotación artesanal del “frío” y del funcionamiento de los pozos de nieve o neveras. 

El pozo de Torre del Compte fue construido en las afueras del casco urbano, aprovechando el desnivel para facilitar su excavación. Es de piedra sillar colocada en seco, con numerosos vanos alineados para empotrar los maderos de las plataformas empleadas en la construcción de los muros. La cubierta, también de piedra, constituía una falsa bóveda de aproximación de hiladas, con una probable abertura superior cenital. En la base debía de tener un emparrillado de maderos, ramas y paja para evitar el contacto del suelo con la nieve y facilitar el drenaje del agua derretida hacia un desagüe. Mediante capas superpuestas de nieve prensada y paja, se introducía en el pozo la nieve disponible. La separación por capas facilitaba su conservación y su posterior troceado en los panes o piezas destinadas a su distribución y consumo. 

Medía aproximadamente unos 5 metros de diámetro y 4 de altura desde la parte más alta de la cubierta, y su capacidad teórica de almacenamiento sería de unos 1.500 Kg, equivalente a unas 10 cargas o 120 arrobas de la época. 

Se desconoce su fecha de construcción, pero hay documentación sobre su uso en el siglo XVIII, al menos desde 1719. Constituía uno de los bienes propios del concejo. El ayuntamiento compraba la nieve en neveras de  aprovisionamiento (Peñarroya, Fuentespalda. Calaceite…), pagaba su traslado al pueblo y se ajustaba con algún vecino para que se encargara de su venta, fijando un precio asequible. A cambio, imponía una derrama anual entre los vecinos por un total de unos 160-240 sueldos (pagados a menudo en trigo: de 2 a 3 cahices).

 Imágenes 

Antes

Después